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GOYA DESDE CLAUSEWITZ

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         Recientemente se daba la noticia de que la exposición Goya y el mundo moderno, que se hizo en el Museo Provincial de Zaragoza y de la que fueron comisarios Concha Lomba y Valeriano Bozal, se podrá ver también en Milán el año que viene. Mientras leía el libro de Nil Santiáñez, “Goya/Clausewitz. Paradigmas de la guerra absoluta”, pensaba que este texto sería un complemento muy oportuno para esta exposición por algunas de las ideas que el autor va desarrollando, sobre todo al final: con la serie Los desastres de la guerra Goya siembra una semilla que saldrá a la luz en el siglo XX, con las guerras mundiales y la vanguardia. Goya, según Santiáñez, asume los postulados de la guerra absoluta que describe el militar prusiano, y tratadista de la guerra, Carl von Clausewitz, y es capaz de expresar artísticamente esta nueva dimensión bélica. El autor explica que durante el siglo XIX, sin embargo, las representaciones de la guerra, como los lienzos de Fortuny sobre la guerra de África o los de Homer sobre la Guerra de Secesión estadounidense, se corresponden todavía con el modelo clásico de conflicto bélico y su iconografía. El libro de Nil Santiáñez consiste en vincular la estética y los presupuestos morales de la serie de grabados Los desastres de la guerra con el concepto de “guerra absoluta” que Clausewitz describe en su obra “De la guerra”: una guerra que ya no es la de una dinastía o gobierno contra otro, con sus ejércitos profesionales, en las lindes del campo de batalla, sino una guerra de geografía global, que incluye a la población civil; una guerra de reclutamientos en masa –como hizo Napoleón–, una guerra de naciones –nadie queda fuera de ella–, una guerra en la que todo está permitido y en la que el campo de batalla es cualquier lugar. Una guerra que daría lugar al horror total, a la pérdida de referencias y a la demencia que, según el autor, transmiten las estampas de Goya.

         El libro de Santiáñez se lee con claridad y fluidez, pese a que en un primer vistazo pueda parecer un texto lleno de referencias, mayúsculas y lenguaje académico.  Se refiere también a nuestra época actual, estudia el desarrollo de la guerrilla y del terrorismo como continuaciones del concepto de “guerra absoluta” –Mao, el Che o Lenin fueron lectores de Clausewitz–, y acaba analizando la Guerra Fría y su posibilidad de destrucción atómica como culminación del proceso.

         Santiáñez describe la serie de grabados de Goya como una guerra sin lugar propio –no hay ningún edificio identificable en ellas–, de pesadilla, sin héroes ni referentes morales. Algo que se escapa al lenguaje, que no puede ser “dicho”, sino sólo “mostrado”. Un trauma que se continuará en las trincheras y el gas tóxico de la Primera Guerra Mundial, en los bombardeos sobre las ciudades, en el holocausto nazi, y al que darán expresión las vanguardias. El lector entonces se pregunta: ¿no ha de ser transitoria toda estética del trauma?, ¿puede convertirse en canónica una estética del trastorno? Aquí encuentro quizá el punto que me distancia de lo que la modernidad hace pasar como “goyesco”.

Nil Santiáñez, Goya/Clausewitz. Paradigmas de la guerra absoluta, 142 pág. Alpha Decay, 2009.

Artículo publicado en el suplemento Artes y letras de Heraldo de Aragón (14.5.2009)

16/05/2009 13:24 Autor: ismaelgrasa. Enlace permanente.

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