ismaelgrasa |
|
|
|
Hoy es el día de vuelta al trabajo para los profesores y alumnos, pero cuando escribo este artículo es aún la víspera y estoy en casa ordenando los libros acumulados durante 2007. Entre ellos hay una pequeña pila de cómics. Los miro un rato y decido quedarme finalmente con cinco de ellos, una pequeña selección. No sé si son los mejores, pero todos ellos me han dicho algo, han llegado de algún modo a mi ser confuso (he empezado el año con gripe y melancolía, ya disculparán). Tampoco es mi selección de todos los cómics publicados en castellano en este último año, desde luego, sino sencillamente cinco que encuentro aconsejables. Uno de los que he apartado pertenece a la serie de “El Señor Jean”, “Hora de hacer balance” (Norma). Empecé leyendo con frialdad la serie sobre este personaje, el señor Jean, un escritor que se enfrenta a los problemas cotidianos y al amor, pero he acabado haciéndome un entusiasta de él y sus autores, Dupuy y Berberian. No sé si es mi mundo, pero me sienta bien su amabilidad. Siguiendo con los franceses, me ha conmovido la historia “Piero” (Astiberri) de Baudoin. Es un libro sobre dos hermanos a los que les gusta dibujar, hasta que uno de ellos hace de esta afición su vida. En realidad hablo de este libro de memoria, porque se lo regalé a un amigo pintor. Pensé que le gustaría la historia de fraternidad que se cuenta en esas páginas y del descubrimiento del dibujo. Me gusta que el libro esté contado con pasión: cómo se aprende a dibujar el mundo y a vivirlo. Andi Watson vuelve a dibujar otra novela gráfica sobre el hecho de alcanzar la madurez, en este caso sobre los problemas que trae a una pareja el criar un hijo. Los dos padres tienen que llegar a un acuerdo con sus jornadas de trabajo y sus horarios. A partir de esto Watson va articulando su historia, con las frustraciones de los personajes, sus anhelos y sus momentos de felicidad. Las historias de Watson son como guiones de películas, van avanzando por secuencias hasta cerrar un conflicto. Por lo común dejan un buen sabor de boca. El volumen se llama “Estrellitas” (Norma). “Escaparate” (Astiberri), de Jessica Abel, recoge algunas de las historias con las que esta dibujante se dio a conocer. De Jessica Abel me gustó mucho su cómic “La perdida”, todo un clásico ya. En estas historias de “Escaparate” se ven unos trazos a veces todavía vacilantes, pero en los que está ya lo que me gusta de Abel: su capacidad de observar a los personajes que la rodean y de contar sus historias implicándose en ello. Es el libro de alguien que está viviendo. Me gusta la historia titulada “Punto de partida”, u otras sobre gente que tiene que dejar el piso o busca pareja. Y por último aparto para mi selección “El alma de la fiesta” (Glénat), de Mary Fleener. Tiene una cubierta cubista acorde con el estilo heredero de las vanguardias con que están hechas las ilustraciones: mucho cubismo, como digo, primitivismo y expresionismo, con maneras que tienen que ver también con Peter Bagge. Las drogas y los excesos nocturnos recorren todas estas historias, y es precisamente la distorsión mental a la que dan lugar el vínculo con esta estética. Buena parte de las historias es de los años ochenta, donde la autora nos cuenta su pertenencia a grupos de rock, sus conciertos en locales de lesbianas, sus discusiones con su novio y algunos episodios domésticos. Es el libro más “heavy” de los cinco. El libro tiene peso y creo que aguanta bien en esta mínima selección. Haciendo balance no olvido la adaptación al cine de “Persépolis”, que se estrenó hace unos meses. La obra de Satrapi ha quedado como un sillar del mundo libre frente a las tinieblas. Heraldo de Aragón, Huesca, 8.1.2008
Fecha: 09/01/2008 10:35. |