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Se muestran los artículos pertenecientes a Mayo de 2007.

Resumen

02/05/2007

QUIEN NO HA VISTO LA CASA DE LASTANOSA...

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        La exposición que hay en Huesca dedicada a Vicencio Juan de Lastanosa me ha parecido emocionante. Este noble podría haberse dedicado a administrar su hacienda y a hacer donaciones a la Iglesia –que supongo que haría, por otra parte–; sin embargo, se hizo con una de las colecciones de objetos más singulares de nuestro periodo barroco, fue mecenas y favoreció que en su entorno diesen lo mejor de sí mismos una serie de creadores, con Baltasar Gracián a la cabeza. La exposición de Lastanosa es más de “el espíritu de Lastanosa” que de su legado, desaparecido o disperso en su mayor parte. Sabemos que su palacio ocupaba lo que hoy son los números cuarenta y cuarenta y uno del coso, frente a la iglesia de los Jesuitas (la farmacia que ha quedado a esa altura de la calle, con sus tarros y sus cajones clasificatorios, viene a ser una especie de evocación casual de las esencias que coleccionaba Lastanosa y de su exotismo); y que su jardín de laberintos se extendía por lo que hoy es el parque de la ciudad, a la altura, más o menos, donde quedan hoy las pajaritas de Ramón Acín, otro hombre entusiasta y coleccionista de objetos. Ambos desenlaces, violento el de Acín, desidioso el de Lastanosa, nos dejan un poco tristes. Por eso, aunque Vicencio Juan de Lastanosa estuviese lejos de ser un desconocido en Huesca, esta exposición es reconfortante. No hago aquí una crítica a los contenidos de la exposición, mi visita ha sido más bien sentimental. Hay, de todos modos, piezas que justifican un viaje hasta Huesca: el autorretrato con su padre de Jusepe Martínez (expuesto regularmente en el Museo provincial de Zaragoza), y que es un cuadro sorprendente; uno de esos centros de flores de Arellano, que me enseñó a apreciar el pintor Alfredo Cabañuz; la copia de Caravaggio que se ha traído de la National Gallery de Londres, los objetos de medición científica…
      Se puede decir que durante siglos, lo más parecido que en Huesca hubo a Internet fue el palacio de Lastanosa. Aquello era una ventana al mundo. La curiosidad por el mundo no es un mero rasgo de carácter, sino que se trata de algo moral y tiene que ver con la virtud. Nunca he pensado que los pueblos que no han salido de sí mismos, por más que se consideren “paraísos”, sean modélicos en ningún sentido. El buen ánimo con el que deja esta exposición quizá tenga que ver con que no da la sensación de que Lastanosa fuese un noble coleccionista, sino que se trataba de un humanista movido por la curiosidad. No son meras colecciones de monedas o estampas, sino que hay un microscopio y un telescopio: Lastanosa llegó en su día hasta donde llegaron las lentes más modernas de su época, tanto en lo pequeño como en lo estelar; llegó hasta donde llegaban los mapas impresos en Francia y Holanda que se hacía traer. Podemos decir que llegó hasta donde un hombre podía llegar. Eso es lo mejor que se puede decir de una persona o de un grupo de personas: llegaron hasta donde pudieron.
      Otra cosa que creo que es reseñable es que Lastanosa no se rodeaba de meros artistas, sino de artistas y de personas que escribían, es decir, de interlocutores. El mismo Jusepe Martínez es quizá más conocido por su tratado que por sus pinturas. Está en la exposición Ana Abarca de Bolea, y está Gracían y los cronistas y juristas de la época, como el indiano Montemayor. El propio Lastanosa es autor de varios tratados, traductor científico y prologuista.
      Lastanosa se retrató de rodillas y orante, a la vez que, como es sabido, llegó a prestar su nombre a Gracían para eludir la censura. En fin, acabo con el dicho: “Quien no ha visto la casa de Lastanosa, no ha visto cosa”.

 

Publicado en "Heraldo de Aragón", edición de Huesca, 1.5.07

02/05/2007 01:49 Autor: ismaelgrasa. Enlace permanente. No hay comentarios. Comentar.

09/05/2007

TUTÓLOGOS

         En Francia ha votado más del ochenta y cinco por ciento de los electores, lo que es ya una buena noticia, al margen de cuál haya sido el resultado. Ir a votar no es fácil, a veces incluso no es barato. Tengo compañeros de trabajo franceses que han tenido que hacer diversos viajes y gestiones para poder participar en la elecciones. Durante semanas, a la hora del café, se ha hablado en mi trabajo sobre las elecciones francesas. Estoy seguro de que se ha hablado más de Ségolène y Sarkozy que lo que hablaremos de Marcelino Iglesias y sus opositores en las próximas elecciones autonómicas. Esto último quizá hable de que entre nosotros las cosas no acaben de ser normales. Pero, en todo caso, quería comenzar la columna de hoy celebrando esa alta participación francesa, más cuando políticos como Le Pen habían llamado a la abstención tras la primera vuelta.

         En unas elecciones políticas se debaten ideas, programas. El miedo, la satanización, es una camino peligroso. En nuestro país la izquierda ha repetido durante semanas que Sarkozy “da miedo”, sin entrar a penas en la discusión de si sus medidas para sanear la economía del país, por ejemplo, son oportunas o no. Hay un punto de responsabilidad que debemos alcanzar, porque, en nuestro ámbito, mutuamente el PP y el PSOE se tratan como si no estuviesen en el mismo bando, que es el único bando posible. Unos equiparan a los otros con los terroristas, y los otros se presentan a sí mismos como “un punto intermedio” entre los terroristas de izquierda y los fanáticos del PP. La democracia está lejos de ser un punto intermedio.

         Pero de lo que hoy quería escribir unas líneas es de lo que en Italia llaman el tuttologo, las personas que tienen opiniones para todo, y que a menudo participan en debates radiofónicos o televisivos. El tuttologo está desprestigiado, tanto entre nosotros como entre los italianos es un término despectivo, cuando, si lo pensamos, el tuttologo representa la esencia de la democracia. El que desprecia al que tiene opiniones sobre todo a menudo está pensando que la democracia no es más que una engañifa demagógica por la que cuatro infelices van a votar, cuando en realidad aquello resulta un gesto irrelevante.

         He leído varios textos en que se descalifica el libro de Umberto Eco “A paso de cangrejo” por tratarse de un tuttologo, cuando la cuestión es si las opiniones que da son acertadas o no. A mí me parece que, en general, el tono del libro es desacertado, pero sobre este libro ya escribí en este periódico: es irresponsable equiparar, como hace Eco, el fanatismo de Al Qaeda con el sistema educativo norteamericano por el hecho de que en algunos escuelas pongan en duda el evolucionismo; o equiparar a Berlusconi con Mussolini, sin reconocerle en ningún momento su carácter democrático. Esa sería precisamente la otra cara del modelo totalitario: si no vencemos al rival con la estrategia del miedo, hay que derribarlo con la estrategia de declarar su ilegitimidad.

         Es magnífico que las personas tengan opiniones sobre las cosas, y las analicen y busquen fuentes de información. Los blogs contribuyen eficazmente a este asentamiento de un debate natural y continuo. La democracia es un sistema que parte de la idea de que no existe “lo profundo”, sino de que todo es razonable a un nivel humano, asequible. Todo se puede expresar después de un trago de agua.  Desde luego que hay cosas complicadas, como fórmulas físicas o análisis bursátiles, pero eso no quiere decir que sean profundas.

         La educación debe formar ciudadanos, de ahí la importancia de las asignaturas de humanidades. Personas que crean que son dueñas de su destino.

Publicado el 8.5.07 en "Heraldo de Aragón", edición de Huesca

09/05/2007 00:29 Autor: ismaelgrasa. Enlace permanente. Hay 4 comentarios.

16/05/2007

CIVILIZACIÓN GUTENBERG

         La publicación del “Arab Human Development Report” ha dado lugar a diferentes comentarios y reflexiones. Este informe fue encargado por Naciones Unidas y fue llevado a cabo por un equipo de especialistas árabes, con el sociólogo egipcio Nader Fergany a la cabeza. En el informe se van detallando los índices de atraso en materia de investigación, divulgación y patentes en los países árabes: datos como el hecho de que la mitad de los licenciados en medicina abandonen esta zona del mundo, o un tercio del resto de los investigadores, partiendo de la base de que la inversión de estos estados en investigación y desarrollo apenas llega al 0,2% de su producto nacional bruto. Pero quizá lo que más impresiona sean las cifras referidas a la edición de libros y a las traducciones, y al retraso de varios siglos de la llegada de la imprenta. Un retraso de trescientos años que, y esta es la cuestión, no se debe a que se encontrasen en una situación de absoluta incivilidad, como es sabido, sino a un rechazo consciente y sistemático al invento de Gutenberg.

         Fernando Peregrín Gutiérrez ha comentado este informe en un artículo para la revista “Letras libres”, en el número de este mes. Señala la paradoja de que se conozca como la Civilización del Libro a los musulmanes (entendiendo que el “Libro” es el Corán, claro), cuando es la civilización que, desde finales de la Edad Media, más abiertamente ha declarado la guerra a los libros y sus autores. Otro de los comentadores del informe de Naciones Unidas ha sido el ensayista Enzensberger, en su librito “El perdedor radical”, que acaba de publicar Anagrama. Enzensberger cita la tesis impuesta por jurisconsultos musulmanes, ya desde el siglo quince, según la cual no podía haber ningún otro libro junto al Corán. ¡El Corán no admitía compañeros de balda! En apenas unas generaciones, toda una parte del mundo que había sido la puerta de una gama amplia de conocimientos, que era una vía de llegada a Europa de los autores griegos (Tomás de Aquino leía a Aristóteles a partir de manuscritos árabes), se abocaba al fanatismo y a la estulticia. Enzensberger aplica la tesis de lo que él llama “el perdedor radical”, que es la voluntad suicida del que se considera agraviado y derrotado: como es el caso, dice, de esos padres de familia que matan y se suicidan luego, o los adolescentes que hacen matanzas en los institutos, o los nazis (tras el agravio del Tratado de Versalles), etcétera. En fin, lo cierto es que del libro de Enzensberger lo que me ha gustado es la parte en que se limita a traer y comentar datos del “Arab Human Develpment report”, y no el fatalismo de unas tesis que, ¡cómo no!, acaban culpando a Occidente.

        Mientras que en España, durante los primeros cinco años de la década de los ochenta, se tradujeron de otras lenguas del mundo 920 libros por millón de habitantes, en los estados árabes la media fue de 4,4. O dicho de otro modo: los países árabes necesitarían más de dos siglos para asimilar las traducciones que se hacen en un año en un país como el nuestro. En cambio, en libros religiosos estos países son una superpotencia, ya que producen el 17 por ciento del total mundial. Fernando Peregrín cuenta cómo los otomanos prohibieron la imprenta hacia 1485, y cómo se considera la primera imprenta del mundo musulmán la que empezó a funcionar en 1727, en Estambul.

         Quizá abusemos del término “civiliación”. A partir del siglo quince la única civilización de la que se puede hablar con propiedad es de la civilización Gutenberg. La que sirvió para imprimir también la “Biblia”, un libro cuya posesión sigue siendo delito penal en Arabia Saudí.

Heraldo de Aragón, Huesca, 15.5.07

16/05/2007 17:18 Autor: ismaelgrasa. Enlace permanente. No hay comentarios. Comentar.

A modo de presentación

Queridos lectores, este blog lleva ya más de un mes abierto, y quizá sea oportuna una presentación. Fue abierto con la intención de poner aquí los artículos que semanalmente vengo publicando en la edición de Huesca de "Heraldo de Aragón". Esta edición no se distribuye en Zaragoza, ni los artículos de opinión están en la edición digital. Durante años, cuando acababa un artículo, lo he venido mandando por correo electrónico a un pequeño grupo de amigos, a los que agradezco aquí su generosidad y paciencia. Recientemente, Jonás Trueba se quiso añadir a la lista. Con bastante sentido común, me sugirió que lo más cómodo sería colgarlos en un blog. De modo que este es el blog. Quizá más adelante derive hacia otras funciones y contenidos, de momento esto es lo que pretende ser. Saludos, Ismael
16/05/2007 17:38 Autor: ismaelgrasa. Enlace permanente. Hay 2 comentarios.

23/05/2007

DIVAGACIONES PREELECTORALES

        Esta semana son ya las elecciones. Me gusta acordarme de que puedo votar, es un privilegio del que no disfruta buena parte del mundo. También me gusta votar en pequeñas cosas, como en los artículos de prensa de Internet, o críticas de películas, en que el lector puede dejar constancia de si le ha gustado mucho o poco. No he votado para Eurovisión, pero reconozco que frecuentemente participo en alguna clase de valoración anónima o foro. Y también pienso que estoy lejos de ser un relativista. En el campo de la filosofía me siento atraído cada vez más por Aristóteles. Le cogí algo de manía a este pensador porque, durante los tres años en que estudié en la universidad del Opus Dei, en Pamplona, tuve que estudiar sus textos como una propedéutica a la filosofía de Santo Tomás y a cierta ortodoxia católica. Ahora lo he reencontrado.

         Este domingo hemos podido ver imágenes en la televisión del grupo de aragoneses que ha ido a Mauthausen con la asociación Amical. Gente del instituto Pirámide de Huesca, y también de Maella y Alcañiz. Es un viaje igualmente propedéutico para unas elecciones autonómicas y municipales. Todo está tan cerca en el tiempo, y en las distancias, sesenta años, unos cientos de quilómetros... El Casino de Huesca, hospital de posguerra, con los tullidos fumando en la terraza, tal como los describió Michel del Castillo en “El crimen de los padres”, viene siendo hoy una sede electoral. Es la sede en la que a mí me toca votar. Ahí voté por primera vez, con diecisiete años, en el referéndum sobre la OTAN. Habíamos hecho un debate, en la clase de literatura de Salesianos, sobre si sí o no a la OTAN. Recuerdo ese debate con viveza. Sentía que tenía muchas cosas que decir, aunque a la hora de la verdad creo que no llegué a levantar la mano.

         Muchas personas recordarán también la Biblioteca municipal que se encontraba en el Casino, en el lugar que hoy ocupa el restaurante Lillas Pastia. Yo frecuentaba ese lugar, y luego fui de los primeros socios de la nueva biblioteca, al comienzo de la avenida Pirineos. Para mí es también un privilegio que mi sede electoral esté ahí, vinculada a los libros.

 

         La libertad y la democracia tienen que ver con confiar en el orden de lo escrito, en las instituciones. Quizá sea un atavismo de barbarie el respeto que conservamos por los que no escribieron. Por ejemplo, para ser venerado en una religión, es importante, casi imprescindible, no haber escrito nada. Sabemos que Cristo sabía escribir, los evangelistas cuentan de él que trazó unas palabras en la arena, pero no dejó nada anotado que conozcamos (el error siempre será de los otros, de los intérpretes, etcétera). No escribir es la mejor manera de no equivocarse. La escritura nos muestra imperfectos. Se veneran iconos como el Che, cuando nadie ha leído al Che. Casi da la impresión de que para aparecer en una camiseta sea una condición la agrafía, o no ser conocido por lo que uno escribió. A menudo Sócrates, que no escribía, se gana una extraña simpatía entre los estudiantes, un sentimiento que no comparten tanto con Platón o los que sí escribieron después de él (también creo que la muerte por ideas, como la de Sócrates, a menudo está sobrevalorada) O fascinan personajes que dejaron de escribir, como Rimbaud, que también vale para una camiseta.

          Supongo que ir a votar está relacionado con todo esto. La democracia tiene que ver con el mundo sin fronteras que vemos como una meta. Supongo que el domingo tomaré el vermú en los porches de Galicia, que es una parte de la ciudad muy razonable, con sus quioscos y su ensanchamiento de calle. También quiero ver la exposición del pintor Viladrich en Fraga. A ver si sale buen tiempo. 

 Heraldo de Aragón, edición de Huesca, 22.5.07

23/05/2007 21:21 Autor: ismaelgrasa. Enlace permanente. Hay 1 comentario.

29/05/2007

RECTIFICACIONES

         La verdad es que no deja de resultar paradójico que al único dirigente internacional al que se le obligue a rectificar en sus declaraciones sea el único que históricamente ha gozado del don de la infalibilidad, o sea, el Papa. Puede salir Fidel Castro o el presidente de Irán diciendo barbaridades contra los derechos civiles, que la cosa no suele llegar muy lejos. De las palabras del Papa, en cambio, se hace un escrutinio riguroso. Y se da una segunda paradoja, y es que se le está obligando a rectificar justo ahora que dice cosas que pueden resultar interesantes.

         Me refiero, por ejemplo, a la célebre cita del siglo catorce que el Papa leyó en la Universidad de Ratisbona, y que provocó protestas y actos violentos entre los islamistas: “Muéstrame aquello que Mahoma ha traído de nuevo...” Denunciaba entonces el hecho de que la fe se expandiese mediante la violencia. No hace falta decir que lo mismo se podría aplicar al cristianismo, etcétera, pero aquella cita no estaba del todo mal traída. Los islamistas afganos pueden hacer estallar los budas de Bamian, en una imagen ya de nuestra época, pero entienden como una agresión que un caricaturista haga un chiste sobre Mahoma. A menudo los islamistas entienden que es un derecho suyo el edificar mezquitas en los países occidentales, pero rara vez coinciden en respetar este derecho de libertad religiosa en los países de los que proceden: se da por hecho que uno no puede ser budista en Afganistán, por ejemplo. Quizá Benedicto XVI tenga cierta vocación de intelectual polemista, de hecho siempre lo ha sido: Ratzinger. Juan Pablo II tenía un perfil más de populista místico, no es casual que su tesis fuese sobre San Juan de la Cruz. La verdad es que no es difícil imaginar a Ratzinger leyendo artículos y blogs de Internet y participando en foros, polemizando anónimamente. Yendo más allá, es significativo que en la blogosfera estén tan extendidos los apodos o nicks de Benedicto 16, o Benedicto. Habla de algo que está en el aire. Ratzinger es un hombre de cultura, por su cabeza pasan citas de diálogos de persas con emperadores bizantinos. Ha de ser duro para él que sus palabras tengan ahora que ser doctrina, y tener que rectificar con la boca pequeña.

 

         El mejor indicador de que Ratzinger no va descaminado es que los que le están haciendo rectificar son, por lo general, hostiles a la democracia o a los valores occidentales, entendiendo por “occidentales” universales, es decir, hijos de la razón. A los islamistas radicales, si vale la redundancia, se le han añadido voces como la de Hugo Chávez (ese defensor de la libertad de expresión), Leonardo Boff (que recientemente ha definido el cambio climático como  “un látigo de Dios que restablecerá la justicia”) y dirigentes indigenistas. No cabe duda de que a Ratzinger le gusta provocar porque es un hombre de ideas. Lo que dijo en Brasil es que la evangelización en América “no supuso en ningún momento una alienación”. Creo que esto se puede defender en un doble sentido: que no fue una alienación en el sentido de que, al fin y al cabo, las supersticiones que tuviesen los indígenas no eran menos alienantes (y quizá incluso más sangrientas); y en el sentido, más interesante, de que la evangelización podía ser la puerta de la liberación propia de una civilización más desarrollada. Porque, desde la cristianización de Roma, podemos decir que la razón, para sobrevivir, quizá se convirtiese en una especie de organismo parásito de la evangelización, como en un caballo de Troya. ¿Es el Papa lo que cree ser? ¿No será consciente de ello Ratzinger, envuelto en Benedicto XVI? ¿De dónde todos esos “lapsus linguae”?

 

Heraldo de Aragón, Huesca, 29.5 06

29/05/2007 23:50 Autor: ismaelgrasa. Enlace permanente. No hay comentarios. Comentar.


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