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TOMAR LAS CALLES


     
Resulta curioso que en los programas informativos de la televisión se haya dejado de dar noticias taurinas, las buenas o malas “faenas” de tal o cual torero, las orejas cortadas, mientras que hay todo un revival de retransmisión, crónica y resumen de los encierros de toros por las calles. Se supone que las corridas de toros son algo que no tiene sección, no entra en deportes, ni tampoco del todo en espectáculos culturales. Es algo que en buena medida se asocia a valores de crueldad o incivilidad, y que además es vinculable a la idea de España, etcétera. Nadie quiere ser criticado, por otra parte, por asociaciones de defensa de derechos de los animales. El resultado es que si un torero hace una corrida histórica, no tiene ninguna mención en los informativos, pero si es cogido por un toro, entonces sí. Debería haber, en cierto modo, alguna asociación que protestase en defensa de los derechos de los hombres. Evidentemente, cualquiera dirá contra esto que el torero está en la plaza por voluntad propia, y no el toro. Pero no dejan de ser insanas estas ganas de ver cornear a la gente, como sucede también en los encierros, este despliegue de cámaras, toda esta tauromaquia a la inversa.

      Se podría argumentar contra esto que, si se trata de un torero famoso, no deja de ser noticia una cogida. Pero lo cierto es que da igual que sea un torero célebre, un picador o un debutante: a lo largo del verano no nos libramos de tener que ver, con el plato de comida en la mesa, con la sandía, toda clase de empitonamientos. En la base de todo esto hay una hipocresía considerable. Hace tiempo que dejé de ir a corridas de toros, no estoy haciendo en estas líneas una defensa de la fiesta de los toros, al contrario. Hablo de las desviaciones de la fiesta taurina. No soy partidario de que se prohíban las corridas de toros. También me parece algo ridículo que, por ejemplo, Barcelona se considerase una “ciudad antitaurina”. ¿Quién es el sujeto “Barcelona”? Aquella declaración municipal, ese sujeto colectivo, era en sí más inquietante que aquello contra lo que iba dirigido. Pero, en cierto sentido, prefiero que se hagan corridas de toros en un recinto cerrado y organizado por empresas privadas, a esa toma taurina de las calles que son los encierros. Todo viene del prestigio de los Sanfermines, que como están al norte parece que se libren algo de la sospecha nefasta. Ahora hay que seguir a diario la crónica también del encierro de San Sebastián de los Reyes, entre otros festejos populares. Ya hablé en esta sección, a propósito de los castellets y del accidente grave de varios niños, de cómo, según su ubicación, los festejos en los que forma parte el miedo y el riesgo son considerados como tradición o como barbarie.

      Sigo con cierta curiosidad la redacción de los titulares que en la prensa local tratan de los festejos de verano y las celebraciones patronales. A menudo son becarios los que se ocupan de estas secciones, o periodistas sabedores de que tratan de algo que les suele exigir poca tensión. Todos sabemos que son titulares prácticamente intercambiables de año en año, igual que las fotos que los acompañan. En los últimos veranos observé que era frecuente el verbo “inundar”: “La música (o los peñistas, o los juegos tradicionales...) inunda las calles”. Este año, en cambio, la expresión estrella ha sido “tomar las calles”, y sus variantes. Recuerdo una concejala gritando este año a la multitud festiva: “¡La calle es nuestra!” ¿Qué quería decir con ello? ¿Que pertenecía a los de su partido? ¿Que no era de la Iglesia ni de los ricos? ¿Qué clase de nuevo populismo es este? ¿Qué afición es esta de interrumpir la vida civil y echarnos los toros a las aceras?

Heraldo de Aragón, Huesca, 11.9.07

12/09/2007 00:26 Autor: ismaelgrasa. Enlace permanente.

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Autor: Teresa

Muy bueno, los encierros me ponen enferma, no puedo verlos, y no entiendo como se permiten, con toda la gente borracha que hay por el medio y los accidentes que provocan.

Por cierto, a mí también me pillan siempre los toros con el plato de sandía, debe ser algo universal ;)

besicos!

Fecha: 12/09/2007 18:08.


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Autor: Minerva

Creo que para los que nos gobiernan, las fiestas y demás celebraciones son una especie de concesión que nos hacen a los ciudadanos. Durante unos días nos dejan hacer de todo, supongo que con la esperanza de que acabemos empachados y el resto del año ni se nos ocurra pensar que ese espacio no es suyo, sino nuestro, de todos.

Fecha: 13/09/2007 14:08.


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