ismaelgrasa



Temas

Archivos

Enlaces


LA RAZÓN EN SINGULAR

         El discurso de la izquierda, como a menudo se ha comentado, ha ido derivando de defender la universalidad de las ideas y de los valores, herencia de la Ilustración, a defender “los plurales”, en una especie de combinado más o menos folclórico donde no es raro que se acabe abogando por causas de marcado signo reaccionario. Personas de relieve público que en España han defendido causas de perfil feminista, no tienen arrobo alguno en fotografiarse con líderes nacionalistas que pregonan la ley islámica, por poner un caso. Estos líderes no dan la mano a las mujeres intelectuales que se dirigen a ellos, venidas de Occidente, no por ser intelectuales, sino por ser mujeres y no quedar impuros.

         Desde supuestos valores progresistas también se ha defendido, por ejemplo, que en los libros de texto de la asignatura de filosofía, así como en las facultades universitarias, se incluya a las “filosofías orientales”. Qué duda cabe que el estudio del confucionismo, de la mística derviche o de los upanishads es algo de gran interés; de hecho, resulta natural pensar en incluir estos conocimientos en nuestros planes de estudios, en una asignatura del tipo “historia de las religiones”, o así. Pero usar la expresión “filosofías orientales” al mismo nivel que lo que en el ámbito de difusión occidental se viene llamando “filosofía”, es una manifestación más del relativismo que, presentándose como progresista y “comprensivo”, erosiona justamente los fundamentos de nuestro progreso y nuestra comprensión del otro.

         Se ha comentado también a menudo el caso del presidente Zapatero y su “diálogo de civilizaciones”. Presentándose al mundo nuestro presidente con este discurso, pretendidamente bienintencionado y de izquierdas, se ha visto de pronto fuera de juego en el tiempo, con ideas que han quedado algo trasnochadas, o que requieren ser revisadas. Esto le ha llevado a verse rodeado de figuras poco amigas de la democracia, como cabía esperar. La trampa, una vez más, estaba ya en el uso del plural: “civilizaciones”.

         Uno de los ensayos mejores que se han publicado en castellano sobre la tentación occidental de la renuncia a la razón, entendida como universal y única, ajena a los plurales, es “El olvido de la razón”, de Sebreli. En pocas semanas se ha convertido en la novedad editorial de ensayo para este verano. Comienza tratando del giro alemán y romántico que adoptó el pensamiento europeo, de cómo autores como Herder pasan a hablar de “culturas”, entendiendo que cada individuo adquiere su sentido como expresión de una identidad nacional, artística y religosa. Trata de cómo en esos años de exaltación romántica se difumina el concepto de individuo y de ciudadano y se pasa a hablar de “pueblo”, de “destino”. Trata de cómo los pensadores y artistas europeos se lanzan a la búsqueda de lo exótico y buscan la inspiración filosófica, como en el caso de Shopenhauer, en los textos budistas y en la idea del Nirvana. A partir de aquí va diseccionando críticamente a autores como Nietzsche o Heidegger, sin perder de vista las complicidades y consecuencias nefastas en política que han tenido todos estos autores.

         Somos críticos, y hacemos bien, con lo que sucede en las cárceles de Abu Ghraid o Guantánamo, pero a veces somos tolerantes con los patios de tierra en los que se ejecuta a hombres y mujeres por adulterio o delitos de impiedad. No se puede tolerar eso en un mundo cada vez más pequeño. Desde el 11 M, nuestras víctimas de terrorismo y de guerra ya no llevan solo nombres como Manuel o Juan, sino que también son, como esos muertos nuestros en el Líbano, Jefferson, Jeyson, Yhon, Jonatthan...

Heraldo de Aragón, Huesca, 26.6.2007

27/06/2007 00:19 Autor: ismaelgrasa. Enlace permanente.

Comentarios » Ir a formulario

No hay comentarios

Añadir un comentario




No será mostrado.






Suscrí
bete a este blog. RSS 2.0 Este Blog ha sido creado con Blogia. Ver derechos de autor . Estadísticas. Admin. [Blogia colabora con 1001 relatos.]